«El mantel bueno, el brindis, las frases de los abuelos: así se han transmitido el amor.»
El mantel bueno sale dos veces al año, y nadie recuerda quién lo decidió. Aun así, todos saben dónde sentarse, quién corta el pan, qué frase del abuelo llegará después del brindis. Lo que los mantiene unidos pasó de mano en mano: palabras, gestos, una manera de estar en el mundo que existía antes que ustedes. Quien creció aquí nunca se sintió sin raíces. Pero también hubo quien creyó en otras cosas, quien crio a sus hijos a su manera, y vio caer el silencio sobre la mesa. Ese silencio dolía más que una palabra. Quizá el mayor amor, en esta casa, sea preguntarle a quien se fue qué aprendió en el camino.

